Hoy todos tomamos fotos.
Pero no todas se convierten en recuerdos.
Una boda no se trata de cantidad.
Se trata de significado.
Fotografiamos lo que realmente pasa,
no lo que “debería verse”.
Porque lo que permanece no se puede posar:
una mirada
un abrazo
una risa sin aviso
Las modas cambian.
Lo real, no.